¡Bienvenida, primavera!

Curiosidades jardinería

La Tierra este año acaba de pasar por primera vez por su equinoccio, así que para los que vivimos en el hemisferio norte, ¡ha comenzado la primavera! Ese día las horas de luz igualaron a las horas de oscuridad y se inició un periodo de crecimiento del día sobre la noche que culminará el día de San Juan.

A más horas de luz, mayor crecimiento de las plantas, pero no para todas…

La mayoría de las plantas se activan cuando llegan estos días: algunas para florecer necesitan de manera forzosa un crecimiento de las horas de luz, es el caso de los tréboles, de muchas gramíneas, de las petunias y de los claveles, son las llamadas plantas de día largo. Otras, por el contrario, necesitan que los días se acorten, entre ellas tenemos la famosa poinsettia, más conocida con el nombre de la flor de Pascua, otras son la violeta, el tabaco y las lentejas de agua; son las que denominamos plantas de día corto. Todo esto se descubrió en la década de los años 20. Más tarde, en los 40, los investigadores vieron que lo que realmente cuentan las plantas son las horas de oscuridad y a partir de este dato reaccionan. Propiamente hablando deberíamos clasificar nuestras plantas no en días largos o cortos, sino en noches cortas o largas, pero todos los estudiosos ya se entienden con la terminología inicial y afortunadamente no se cambiará.

¿Sabías que los destellos de luz roja durante la noche pueden hacer que las semillas germinen?

En este sentido un tema muy interesante es la influencia de la llamada luz roja sobre el fotoperiodo, es decir, sobre el aumento de las horas de luz y sus consecuencias. Plantas bajo un régimen de acortamiento de horas de iluminación pueden volver a florecer si durante la noche se las somete a un destello de este tipo de luz.

Es la misma luz que induce, junto con otros aspectos, a muchas semillas a germinar. Esto se descubrió en los años 50 estudiando la germinación de las lechugas. Su contraria, es la llamada luz roja lejana, que inhibe la germinación de las semillas y también de la floración. Fue entonces cuando se descubrieron las proteínas de las plantas que se encargaban de absorber estas radiaciones lumínicas, a las que se les llamó los pigmentos fitocromos.

Que algunas plantas florezcan en primavera, depende también del frío que hayan pasado en invierno

Muchas otras plantas para florecer en primavera, a parte de la luz, dependen de otros factores medioambientales como son las temperaturas o las horas de frío que han soportado durante el invierno. Este es el caso de nuestros queridos rosales. Cada especie tiene sus particularidades y sus características.

Las plantas “escuchan” los signos del exterior en todo momento. Hemos visto que semillas y plantas son capaces, al igual que los animales, de captar las señales de su entorno y de poner en marcha todo un mecanismo fisiológico para adaptarse a las nuevas condiciones.

Pero no solamente reaccionan a estímulos estacionales, sino que también se autorregulan diariamente, tienen respuestas de detalle para afinar sus respuestas al entorno. Es lo que se conoce como los ritmos circadianos (del latín circa ‘alrededor de’ y dies ‘día’). Un gran número de actividades químicas y fisiológicas se efectúan en períodos de 24 horas, y esto explica entre otras cosas la adecuación de la emisión de las hormonas, la apertura y cierre de hojas y flores en su momento, sus defensas ante situaciones de estrés, la sincronización de la floración con el vuelo de los insectos que las polinizan… Así pues, las plantas tienen, como los animales y las personas, unos relojes corporales internos.

¿Sabías que podríamos construir un reloj de flores y saber la hora con certeza?

El botánico sueco Carl von Linneo (1707 – 1778) conocido por su clasificación de vegetales y animales mediante un sistema binomial, que continua en vigor hoy en día, ya intuyó estos temas. El científico, admirado por lo que llamó el ‘sueño’ de las plantas, diseñó un jardín en el que un reloj floral podía señalar la hora con bastante exactitud, en función de las flores que estuvieran abiertas o cerradas. Está claro que en aquel entonces sus conciudadanos no sufrían nuestros cambios horarios. Recrear este reloj en aquel entonces tenía su dificultad, pues muchas plantas que el proponía como ejemplo eran silvestres y su floración dependía de la latitud en la que estaban. Pero teniendo hoy en día como base una colección de plantas de flor de 258.000 especies se podía intentar. En Uppsala, ciudad en la que murió Linneo, se ha construido uno con variedades a partir de plantas locales que además son aequinoctales, es decir, que tienen unas horas fijas para abrir y cerrar sus pétalos, sea el día soleado, nublado, o lluvioso.

A través de estas líneas hemos querido transmitir que, como defendemos desde la filosofía greenline gardens, la jardinería, aparte de ser una ciencia, es un arte, ¡es todo un mundo vivo lleno de maravillas escondidas!

Bienvenida sea la primavera que, a todos, plantas, animales y personas, nos activa y nos hace florecer.

Manel Vicente
Research and New Technologies

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2018-05-30T13:49:28+00:00 marzo 27th, 2018|Curiosidades jardinería|Sin comentarios

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