Calendario para el año nuevo

Para los ciudadanos romanos en el reinado de Pompilio Numa el año comenzaba con la primera luna nueva después del día más corto del año, el solsticio de invierno. Así el inicio del año coincidía con el mes dedicado al dios Jano, divinidad protectora de los finales y de los inicios. A este mes se le llamó ‘Januarius’, palabra que hemos heredado casi en su totalidad del legado romano.

Un calendario muy especial para desearos un gran año

Desde greenline nos gustaría desearos lo mejor para este año que empieza a través de un Calendario muy especial con el que proponemos hacer un recorrido a través de los meses asignando a cada uno una planta o fruto que lo represente. Con ello os sugeriremos imágenes, recuerdos y situaciones, que servirán también para realizar los mejores propósitos para el año que comienza.

Para enero, hemos escogido los brezos, plantas muy resistentes y vistosas. En la Erica multiflora tenemos un ejemplar de montaña que es capaz de florecer durante este mes en azules y lilas dando a los parterres y a las jardineras de las zonas alpinas una coloración muy atractiva.

Febrero vendría representado por las prímulas, plantas perennes, herbáceas, que florecen las primeras, de aquí su nombre, en un atractivo color amarillo. Hay más de medio millar de especies, pero nosotros nos quedamos con la de bosque, la silvestre, la Primula vulgaris, que ofrece una suave fragancia y también se utiliza en medicina.

Marzo era el mes en el que los romanos comenzaban sus campañas militares y seguramente coincidía con la floración de los almendros. En la simbología cristiana este mes se representa siempre por un agricultor cavando la tierra. Es el inicio de la actividad jardinera, con plantaciones y siembras. Es un momento ideal para visitar los famosos jardines de Keukenhof, en Holanda, y sus millones de bulbosas (tulipanes, narcisos, crocus y fritillarias), una maravilla.

Para los antiguos, abril era el mes en el que la naturaleza acababa de abrirse, por lo que nuestra imagen más sugerente es la de los cerezos en flor. Los japoneses celebran su festival del ‘hanami’ coincidiendo con este acontecimiento. Simboliza la belleza de la naturaleza y el valor que lo efímero aporta a la vida.

Para mayo dejamos nuestras rosas, con su infinidad de cultivares: trepadoras, olorosas, tapizantes, silvestres, cultivadas… Estas son flores especiales que combinan la belleza y la resistencia, el amor y el dolor. La rosa aporta una enorme simbología a nuestra cultura. Visitar el parque Cervantes y sus colecciones de rosas durante el mes de mayo, es una actividad muy enriquecedora.

El mes de junio estaba dedicado a la diosa Juno, que protegía el hogar, las mujeres y los matrimonios. Y por eso, le hemos asociado la hiedra, símbolo cristiano de la fidelidad. Pero nos gustaría asociarlo también con flores que están en plena floración en esta época: los geranios, las dalias, las begonias, los agapantos y los claveles… Un paseo en mayo por cualquier jardín es, simplemente, un regalo para nuestros sentidos.

Julio es el mes del árbol de Júpiter: la Lagerstroemia indica, preciosa una vez que está florecida. También tenemos los hebes, los hibiscos, las conocidas hortensias, con sus flores en azul, blanco y rosa, y nuestro acanto, que sirvió de inspiración a los griegos para diseñar los capiteles corintios. Podéis contemplarlos en el Parque de Montjuïc, que está pobladísimo de esta especie.

Agosto, mes de descanso para la mayoría de nosotros, lo hemos relacionado con las higueras, los melocotoneros y otros frutales de verano. Todos tenemos recuerdos de abuelas y neveras con cuencos llenos de higos, ciruelas o melocotones frescos para después de una buena siesta.

Septiembre, el séptimo para los romanos, queda definitivamente asignado a la viña. Es la época de la vendimia y la viña nos hace recordar también lo utilizada que ha sido esta planta como trepadora en hermosos emparrados y lo bonita que es con sus llamativos colores de otoño.

Octubre lo hemos relacionado con los nogales y la recogida de las nueces, energéticas, proteínicas y a la vez tan vitamínicas, ya que contienen B1, B2, B3, ácido fólico y vitamina B6. La nuez es uno de los frutos que se consideran más beneficiosos para ser consumidos.

Noviembre se lo quedan nuestros castaños, por su relación con la celebración de la Castañada. Son árboles especiales y de un colorido impresionante en otoño. Animamos vivamente a pasear por el Montseny en esta época del año. En zonas más calurosas, es el momento de los naranjos, de la conocida variedad Navelina, y de muchas cultivares de mandarinas. También son las fechas de la recogida de la aceituna y de la culminación de los trabajos en los olivares en muchas partes del país.

Diciembre lo hemos referenciado con el acebo, el acebillo o el rusco, los abetos y el muérdago, que son plantas tradicionalmente asociadas a la Navidad. Por ello no podemos olvidar tampoco la flor de Pascua o de Navidad, las conocidas ponsetias, las cuales, llegadas desde Sudáfrica hace más de tres décadas se han se han quedado definitivamente como parte esencial de estas fechas.

 

… y unas recomendaciones para vivir plenamente este año que empieza

Vivir mucho más la familia, buscando momentos de calidad aprovechando los espacios verdes y enjardinados. Compartamos buenos momentos en el exterior: encuentros, comidas, celebraciones, descansos… ¡todo es bienvenido!

Acercarse a la naturaleza, conectar con ella, de la manera que sea. En familia, en grupo, en solitario… disfrutemos de sus maravillas, admiremos su grandiosidad y aquietaremos nuestro interior.

Poner de nuestra parte por mejorar en sostenibilidad y contribuir a un mundo mejor para los que nos siguen. Participemos activamente en el reciclaje, reduzcamos nuestra contribución a la contaminación, y compensemos nuestra huella de carbono, ¡cada pequeño gesto cuenta!

2019-01-03T11:31:53+00:00 enero 3rd, 2019|Curiosidades jardinería|Sin comentarios

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