Diseño de jardín de Oak House School: sostenibilidad real

Mantenimiento jardines escuela

El proyecto que queremos compartir, ha sido liderado por el estudio de arquitectura trasbordo. Este proyecto gira alrededor de un concepto: recuperar el espacio natural de la parcela original y ser respetuoso con el medio ambiente. Un ejemplo real de sostenibilidad aplicada.

El crecimiento de las ciudades y sus nuevas necesidades van reduciendo paulatinamente los espacios verdes y los va encerrando entre paredes de cemento y hormigón. Es un proceso imparable, incluso en aquellos lugares privilegiados, como el caso de una antigua villa con un gran jardín en la falda de Collserola. Así era el emplazamiento original del prestigioso Oak House School de Barcelona, una singular torre rodeada de un patio interior con cipreses, un “jardín francés”, tal como se denominaba en la época. Ya como colegio, la construcción de nuevas aulas e instalaciones relegaron casi a historia aquel magnífico entorno natural.

Para volver a la huella natural del antiguo edificio, los arquitectos se propusieron conseguir que el 100% de la superficie de la urbanización fuera vegetal, y nosotros les ayudamos volviendo a construir el jardín en su espacio inicial y convirtiendo por completo la cubierta del edificio en un espacio verde.

Y para que el edificio fuera sostenible y respetuoso con el medio ambiente, y que a la vez fuera acogedor y funcional, Justo OrgazIgnacio Capapé y su equipo de trasbordo, llevaron a cabo una serie de medidas para que el edificio necesitara la menor energía posible y que consumiera lo mínimo:

Para ello se instalaron herramientas de protección para que la incidencia solar fuera la adecuada y reorientar los espacios internos para que las áreas más sensibles y que necesitaban más confort energético (aulas) estuvieran en el centro y los pasillos fueran los que quedaran más expuestos a la incidencia solar.

Nuestra intervención en la cubierta vegetal, aparte de recuperar el espacio verde, servía para algo muy esencial: crear un colchón térmico natural, ya que la tierra y sus elementos se adaptan a la estación climática y contribuyen a estabilizar la temperatura interior de las oscilaciones exteriores.

Entre las medidas activas para consumir lo mínimo, el estudio de arquitectura puso en marcha una climatización a partir de la energía geotérmica que proviene de 12 pozos excavados a 120m de profundidad, donde la temperatura es constante, que no necesitan un aporte de energía adicional, además de evitar que haya máquinas de climatización en la cubierta, pudiéndose destinar enteramente a un huerto ecológico.

En ese sentido, hemos instalado una cubierta retenedora de agua, que hace que se almacene el agua de la lluvia de forma natural y no sea necesario más aporte de agua a la vegetación.

El punto final de la sostenibilidad nos lo aporta el mismo huerto, ya que no solamente minimizamos la necesidad o consumo, sino que producimos energía a través de los alimentos cultivados.

Aparte de implantar todas las medidas de ahorro energético, el equipo de trasbordo ha incorporado herramientas para la medición y seguimiento tanto del consumo como de la producción de energía con un software que permitirá evaluar el ahorro generado y la producción de energía y compararlo con un edificio convencional en un contexto similar.

Por todo ello, este es un proyecto en el que todo el equipo de greenline gardens seguimos volcados y del que estamos profundamente orgullosos. Este edificio, premiado por CEMEX en 2016 a la Edificación Sostenible, ya es pionero por su Sostenibilidad aplicada. Esperemos que muchas otras instituciones y lugares públicos sigan su estela y apuesten definitivamente por cuidar el medio ambiente.

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2018-05-31T11:59:51+00:00 julio 28th, 2017|Sostenibilidad|1 comentario

Un comentario

  1. Cristina Masachs Garcia 30/07/2017 en 23:26 - Responder

    Ojalá este tipo de proyectos sean más habituales, y que la sostenibilidad medioambiental cale poco a poco entre todos como una necesidad y no como un deseo.

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